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Viernes, 23 de Junio de 2017
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“A la mentira, por el bien de la democracia, se le debe acabar el tiempo”, así lo expone en un escrito el economista Andrés Dauhajre hijo, en referencia a la campaña de descrédito que -asegura- han montado contra el país analistas de medios radicales, economistas, marchistas, empresarios y la oposición política dominicana.

Para ellos, indica Dauhajre, los 34 mil 103 millones de dólares de deuda del sector público consolidado a finales de 2016 han sido dilapidados en gastos corrientes y corrupción, desconociendo con esto -o queriendo desconocer- el progreso que ha tenido el país en los últimos 17 años, y afirmado incluso que sin deuda pública el país vivía mejor.

El economista llamó a esos grupos a la sensatez y a abandonar la campaña negativa, al recordarles que gracias a la deuda pública se han podido levantar obras de infraestructura como las circunvalaciones, carreteras, puentes, elevados, túneles, pasos a desnivel, calles, avenidas, líneas del Metro y autobuses de transporte público.

También, hidroeléctricas, empresas de distribución, acueductos, plantas de tratamiento de aguas residuales, sistemas de alcantarillado, puertos, aeropuertos, muelles marítimos, viviendas a bajo costo, proyectos de saneamiento ambiental y la mejora en la calidad de vida en proyectos como La Nueva Barquita, los hospitales, escuelas, estancias infantiles  y el Sistema de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1.

Andrés Dauhajre señala que en Estados Unidos, cada niño al nacer asume una carga de 2 millones de pesos por concepto de deuda federal, 18 veces más la que recibe un recién nacido dominicano. El economista les recuerda, además, que si bien es cierto que los taínos que ocupaban la isla antes de la llegada de los europeos no tenían deuda pública, su esperanza de vida era de 20 años y la del dominicano actual es de 74 años.

También indica que con relación al déficit que mencionan los analistas de medios radicales, economistas, marchistas, empresarios y la oposición política tiene su origen en una “miopía”, que los lleva a ver exclusivamente uno de los componentes del Balance General del Sector Público: la cuenta del pasivo, obviando la existencia de otras dos cuentas importantes en el Balance: el activo y el patrimonio.

En República Dominicana, entre 2000 y 2016 aumentó en 36 mil 701 millones de dólares el total de activos (es decir, los bienes que pueden convertirse en dinero  u otros medios líquidos equivalentes).

 En tanto que los pasivos, es decir la deuda del Sector Público consolidado, sólo aumentaron 29 mil 715 millones de dólares. En consecuencia, el patrimonio del sector público consolidado (los bienes que posee el Estado susceptible de estimación económica) durante el período 2000-2016 aumentó más que los pasivos, mostrando una diferencias de 6 mil 986 millones de dólares.

Dauhajre expone que, a pesar de los señalamientos de los analistas de medios radicales, economistas, marchistas, empresarios y la oposición política, los tenedores de deuda global dominicana siguen apostando a la economía del país y a sus proyectos encaminados a mejorar la competitividad, como acaba de suceder en la colocación exitosa de bonos globales por 500 millones de dólares, con vencimiento a diez años y un rendimiento de 5.10%, el más bajo jamás ofrecido por el país en un título de semejante vencimiento.

Andrés Dauhajre hijo finaliza su escrito llamado a quienes mantienen la campaña negativa -ejecutada aquí y en el exterior- a que desistan, ya que -incluso- se han dedicado a cabildear publicaciones absurdas y mentirosas contra la nación. Indica que estos grupos han optado por abrazar el caos, si con ello logran desplazar al partido político que Gobierno y que, a propósito, recién ganó las elecciones con más de un 60 % del electorado. 

Perspectiva Ciudadana