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Domingo, 14 de Octubre de 2012
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Ya ha llegado al suelo. A las 20:16 Félix Baumgartner ha tocado tierra sano y salvo con los pies después de cuatro minutos y 19 segundos de caída libre desde 39.068 metros de altura.  Como se esperaba, el deportista austriaco ha roto la barrera del sonido, convirtiéndose así en el primer hombre en haberlo conseguido sin ayuda externa.

Los cálculos de la misión preven que lo ha conseguido en los primeros 40 segundos de caída libre, cuando ha acelerado en ese espacio de tiempo hasta 1.173 kilómetros por hora. En total ha requerido unos 16 minutos en tocar suelo en un aterrizaje perfecto en paracaídas tras lanzarse al vacío dentro de su traje presurizado, que le protegió de la baja presión y las bajas temperaturas.

Baumgartner ha logrado controlar el descenso y evitar caer en barrena, lo que le podría haber llevado a perder la consciencia o sufrir una hemorragia cerebral en caso de girar de forma descontrolada.

En condiciones normales, en la atmósfera terrestre la velocidad del sonido es de 1.234 kilómetros por hora, mientras que en la estratosfera se puede alcanzar con unos 1.110 kilómetros hora por la menor resistencia del aire, según la misión. 

El salto de hoy estaba previsto para el pasado martes 9 de octubre, pero tuvo que ser abortado por los fuertes vientos. En esa ocasión, decidieron esperar otras 48 horas para volver a intentarlo, pero de nuevo las condiciones atmosféricas obligaron a que tuvieran que volver a ampliar el plazo hasta este domingo.

Horas antes, Baumgartner ya se enfundó su traje presurizado, que le ha protegido de las temperaturas de hasta 70 grados bajo cero que se registran en la estratosfera, y aclimatará su cuerpo antes del lanzamiento.

El mayor problema al que se ha enfrentado es la baja presión del aire que tendrá que soportar. Para ello ha contado un traje presurizado dotado de oxígeno que le proteja en tan elevada altitud.

Preparación exhaustiva

Baumgartner ha comido como último alimento antes del vuelo un menú bajo en fibras, ya que debe evitar cualquier alimento que pueda liberar gases en su cuerpo. La condiciones extremas de baja presión en las que se moverá podrían hacer que ese gas se dilatara y provocara graves lesiones internas.

"Demostrar que un ser humano puede romper la barrera del sonido en la estratosfera y regresar a la tierra sería un paso hacia la creación en el espacio cercano de procedimientos de rescate que actualmente no existen", explicó. "Una de las incógnitas es cómo el cuerpo humano reacciona al acercarse a velocidades supersónicas. Los efectos de la transición desde la velocidad supersónica a otra por debajo no se conocen".

Perspectiva Ciudadana