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Lisset de los Santos
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Domingo, 13 de Enero de 2013
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Regularmente los seres humanos siempre tienden a migrar a otras naciones con la esperanza de mejorar la calidad de sus vidas. Históricamente la inmigración haitiana en la Republica Dominicana viene causando mucho revuelo tanto en el Estado dominicano como en toda la población, ya que estos han venido ocupando nuestro territorio desde hace ya mucho tiempo. Aunque los haitianos han venido en busca de trabajo para tratar de mejorar su status social, si así le podemos llamar, con esta acción van poco a poco desplazando a los dominicanos, para nadie es un secreto que en principio ellos solo se dedicaban al corte de caña de azúcar, pero ahora se han ido adentrando más y más en las distintas actividades económicas del país, como son: al algodón, el arroz, el café, el cacao y la construcción.

Decía mi adorada abuela que cuando “las palomas se quieren perder, alas le quieren nacer”.

Los haitianos han ido reemplazando la mano de obra dominicana, porque estos realizan trabajos que los dominicanos no hacen, y mucho menos por el poco dinero que ofrecen para hacerlo, de no tomar las medidas precautorias para impedir este drama los haitianos se quedarán con todo el mercado laboral. Por lo que entendemos debe tomarse en cuenta las siguientes medidas:

Ejecución de acciones de política migratoria, que regulen la presencia de los trabajadores haitianos.

Reformar la Administración Policial de la frontera

Deportar a todo aquel haitiano indocumentado a Haití

Evitar la entrada a haitianos sin la debida identificación

Penalizar a las personas que permitan la entrada de haitianos por soborno

Exigir a los haitianos los documentos de identificación y los permisos de entrada antes de su ingreso al país

Regularizar el paso de los comerciantes haitianos para la venta del mercado.

Reforzar la vigilancia en los chequeos militares a las salidas de las provincias del Sur y de la Línea Noroeste.

Otorgamiento de permisos de trabajos a los trabajadores haitianos.

Regularización del estatus de los haitianos ilegales.

Regularización de la situación de las fuerzas de seguridad ubicadas en la frontera.

Sabemos que los hermanos haitianos tienen grandes limitaciones y muchas necesidades, pero nuestro país está, ha estado y siempre estará en la mejor disposición de colaborar, pero lo haremos con la plena conciencia de que no debemos permitir que se irrumpan nuestras leyes, el orden y la paz que prima en nuestro país y muchísimo menos, violando las leyes migratorias.

Las puertas de nuestro país estarán siempre abiertas a los Haitianos, Americanos, Franceses y a todos los ciudadanos del Mundo, pero como en todas partes la Republica Dominicana tiene sus normas y leyes migratorias, quienes la cumplan entonces podrán conocer uno de los mejores países de todo el Mundo y por ende disfrutaran no solo del radiante sol, del azul del mar, de la cálida brisa que nos acaricia: sino también, del mayor activo con que cuenta nuestro país, que es la solidaridad de nuestra gente.

Perspectiva Ciudadana