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Martes, 04 de Julio de 2017
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Es difícil encontrar algún aspecto no señalado de las virtudes de una persona que se haya ganado el título de Maestro por el impacto de sus aportes a la historia del pueblo en el proceso de formación de un régimen político donde impere el valor supremo de la justicia, es el caso de Juan Bosch.

¿Cuál arista de su persona no ha sido tratada por Euclides Gutiérrez, su asistente personal y todo aquel que tuvo el honor de acompañarlo en el despliegue de su sueño por dignificar la existencia de los oprimidos y, peor aún, de los excluidos del sistema?

Por el testimonio de ellos se conoce de su integridad personal; de su valor, por dar el frente a los riesgos; de su sensibilidad ante la angustia del hambriento; de su sencillez y cordialidad de trato con el ser común del pueblo; de la prudencia al escoger el momento de ir en procura de un objetivo; del esmero y el cuidado por el detalle al plantear una estrategia; del respeto de la opinión de los demás, la capacidad de trabajar en equipo…

Frente a tal abanico de cualidades es natural la pregunta, ¿cuál será el marco categorial que determina su visión del mundo?

No era dado hablar de sí mismo, en alguna ocasión, en respuesta a una pregunta sobre su norma de vida, que le hiciera un periodista en una de las tantas veces que fue entrevistado, dijo: “nunca me he detenido a pensar en mí, en cómo soy y cómo no soy…, vivo haciendo cosas y el tiempo no me da para mirarme en el espejo”.

Su obra literaria y la producción científica en los campos de la sociología, la historia y la política, responden dicha pregunta. Se observa un eje transversal en su legado histórico, una profunda sensibilidad por la condición de pobreza en la que se encuentra sumergida la población y la búsqueda de las causas y alternativas de solución.

Coincidiendo en espacio y tiempo, inicio de la década del 70 del siglo pasado, con el problema fundamental del gestante movimiento filosófico latinoamericano, denominado, Filosofía de la Liberación, vigente en la actualidad y cuyo más claro exponente es el Dr. Enrique Dussel.

En los párrafos extraídos del cuento titulado, Mujer, cito: “Todo fue porque la mujer no vendió la leche de cabra, como él se lo mandara; al volver de las lomas, cuatro días después, no halló el dinero. Ella contó que se había cortado la leche; la verdad es que la bebió el niño.Prefirió no tener unas monedas a que la criatura sufriera hambre tanto tiempo”.

Del preámbulo de Composición Social Dominica: “Es probable que algunos de los lectores lleguen al final de este libro con la impresión de que el pueblo dominicano ha fracasado porque al acercarse a los quinientos años de su vida como sociedad occidental no ha podido organizarse según los esquemas de esa sociedad.

Eso sería una conclusión errónea, pues lo que ha fracasado no es el pueblo dominicano; ha sido el sistema en que ha vivido”; se encuentra el problema fundamental de su existencia, se observa:

La sensibilidad por la situación carencial de un pueblo, prohijada por un sistema injusto, revelado en el cuento y analizado en libro; característica de la persona que valora la relación espacial, cara-cara sobre la relación con la naturaleza, sujeto-objeto y, que además, en su horizonte, su mundo, el sentido está dado en función del disfrute equitativo de las riquezas que aporta la naturaleza.

Se puede apreciar el alto valor que le da a la exterioridad o el horizonte del otro, por ello es capaz de presentarlo sublimado en sus cuentos y, luego, de plantear alternativas políticas para liberarlo de la situación de explotación desde su misma cultura o su misma historia.

El respeto por el otro se manifiesta en no usarlo como un instrumento de mediación para el logro de beneficios personales, al contrario usó su talento para entregarse a servirle en el proceso liberador poniendo en riesgo su propia vida.

Como colofón, su agudo sentido crítico lo uso para evitar la contaminaciónideológica, de esta manera, a partir de las entrañas de la cultura popular trilló el sendero por el que junto con el oprimido encausaría el proceso de liberación nacional´.

Dos años después de Bosch formar el Partido de la Liberación Dominicana, Dussel, publica el libro titulado, Filosofía De La Liberación, en el mismo explica el marco categorial que fundamenta dicha corriente y desde el cual da respuesta a los problemas de los pueblos periféricos y subdesarrollados la modernidad.

En estas categorías está el fundamento filosófico que sirve de marco a los valores que guían el accionar del compañero, Juan Bosch.

Estas categorías, son el sustento teórico del proceso de liberación de los pueblos de América y del mundo y de la construcción de un porvenir que tenga por norte la justicia social, en síntesis son: la Proximidad, privilegio de la relación con las personas, sujeto-sujeto, no con la naturaleza, sujeto-objeto; la Totalidad, cuando las personas se alejan se produce, a la vez, un acercamiento a las cosas que tienen sentido dentro del sistema, formando el mundo que le rodea; las Mediaciones, las cosas usadas para construir el proyecto de vida; la Exterioridad, es el ámbito o mundo del otro ser humano en el sistema, libre e incondicionado.

Alienación, pretensión inclusión intrasistémica de toda exterioridad posible, la aniquilación del otro y la Liberación, vista como la práctica que impacta el orden, lo perfora hacia una trascendencia que resulta ser una crítica a lo establecido.

Hoy, cuando todo parecía perdido, los pueblos latinoamericanos han marcado la ruta del proceso libertario en post del ordenamiento del sistema procurando autodeterminación dentro de sus fronteras y mayor equidad y justicia social.

Mientras los filósofos procuraban interpretar para señalar el camino, Juan Bosch los precedía en la construcción del destino. Por ello, es merecedor de la proyección continental como: “Maestro de la Praxis de la Liberación Latinoamericana”.

Perspectiva Ciudadana