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Lunes, 09 de Noviembre de 2015
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Teherán ha confirmado que asistirá a la próxima ronda de negociaciones de Viena sobre la paz en Siria.

De esta manera rectifica el anuncio en sentido contratio que hizo la semana pasada. Los iraníes argumentan que deben ayudar a Bashar al Assad no solamente en el campo de batalla, como lo están haciendo, sino también en la mesa de negociaciones.

La última sesión de Viena tuvo lugar el 30 de octubre y en ella participó Irán por primera vez. Estados Unidos ha tardado casi cinco años en invitar a Irán a pesar de que este pais es el principal sostén de Damasco junto con Rusia.

La inclusión de Teherán en su paso en la buena dirección, aunque ha sentado muy mal a otros países de la región, principalmente a Arabia Saudí e Israel. Pero mientras los israelíes guardan un silencio oficial, los saudíes no han dejado de vociferar desde el primer momento.

Arabia Saudí constituye hoy por hoy la fuerza más reaccionaria de Oriente Próximo, pero cuenta con el apoyo de Estados Unidos y, sobre todo, de Israel. De hecho, los saudíes han terminado por poner casi todos sus huevos en el nido israelí, y esto es algo que a medio plazo, si no lo corrigen, puede ser un desastre para su política en la región y para la estabilidad de la Casa Saud.

En los cuatro años y medio que dura el conflicto sirio han muerto más de 250.000 personas y hay varios millones de refugiados y desplazados.

Estos datos muestran con claridad que la política liderada por Washington ha sido un desastre. La Casa Blanca de Obama no ha modificado las directrices de los neoconservadores de Bush que querían llevar la democracia a Oriente Próximo al coste que fuera, sin tener en cuenta las características religiosas y sociales de la región.

En este sentido, esta pasada semana se han conocido unas reveladoras declaraciones de Bush padre criticando a su hijo Bush por haberse rodeado de asesores neoconservadores que condujeron su presidencia a una catástrofe sin precedentes en Oriente Próximo.

Bush padre fue más pragmático que su hijo y no se dejó arrastrar por la turba de expertos universitarios y de “centros de estudios estratégicos” neoconservadores y visionarios que pululan constantemente por los corredores de Washington.

Desde luego, ya es tarde para arreglar el desaguisado de Siria, pero todavía se está a tiempo de paliar sus consecuencias más desastrosas en el futuro. Para ello simplemente es preciso adoptar una política realista.

 
Perspectiva Ciudadana