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José Antonio Rigual
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Lunes, 02 de Julio de 2018
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México ha decidido. La ventaja del candidato Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales parece insuperable, por lo que con poco más del 15 por ciento de los votos escrutados, los contrincantes reconocen la victoria.

El triunfo es histórico, es la tercera vez que Andrés Manuel, de 64 años, se presenta como candidato presidencial de los Estados Unidos Mexicanos y a la tercera resultó la vencida.

La gente comienza a movilizarse hacia el Zócalo de la Ciudad de México, donde esperarán para celebrar la victoria de AMLO y escuchar sus palabras a la nación. Los mariachis, vestidos de blanco cantan, “Cielito lindo” y “México querido”,mientras los miles de asistentes gritan emocionados frases como:

“Sí se pudo, sí se pudo. Es un honor, contar con Obrador” o “AMLO presidente”.

En la plaza no revisan, todos entran apresurados con sus bolsas sin ser examinados por las autoridades. Al parecer Andrés Manuel confía en su gente, en los que le eligieron y en los que no, pues prometió también trabajar para ellos. Tal vez por eso baja el vidrio de su camioneta y saluda sonriente y con el puño cerrado en alto a quienes acuden a su encuentro en las calles y lo escoltan.

Es un día de transformación. El mandatario electo prometió hacer refinerías en México, aumentar y generalizar la pensión, brindar oportunidades de estudio a los jóvenes mexicanos y transformar la sociedad desde la base para lograr un país mejor. Las noticias parecen halagüeñas para los millones de ciudadanos esperanzados en un cambio, aunque no tanto para muchos otros que en las redes sociales expresan su descontento con la victoria del Movimiento Regeneración Nacional.

A pesar de que la noche en la capital mexicana comienza a tornarse algo fría, la gente no piensa en ello; piensa en que quizás llegó la hora de construir un México mejor, un México con menos violencia, un México menos corrupto, un México más humano e inclusivo y aunque el trayecto es difícil, la mayoría de la nación azteca que votó por acabar con la alternancia de partidos conservadores es consciente de que se hará camino al andar.

Un discurso muy del sur en la frontera con el norte


Seguidores de López Obrador muestran una pancarta donde lo nombran presidente. Foto: Mónica González/El País.

Mientras mandatarios como Nicolás Maduro (Venezuela), Justin Trudeau (Canadá) y hasta el norteamericano Donald Trump felicitan a Andrés Manuel por su triunfo, él lo celebra junto al pueblo.

La multitud grita enardecida ante su llegada, y ante cada aseveración profunda de Obrador, quien expresó en su discurso el deseo alcanzar el bienestar del país y pasar a la historia como un buen presidente.

“La transformación que llevaremos a cabo consistirá, básicamente, en desterrar la corrupción de nuestro país. No tendremos problema en lograr este propósito porque el pueblo de México es heredero de grandes civilizaciones y, por ello, es inteligente, honrado y trabajador.”

“El Estado dejará de ser un comité al servicio de una minoría y representará a todos los mexicanos: a ricos y pobres; a pobladores del campo y de la ciudad; a migrantes, a creyentes y no creyentes, a seres humanos de todas las corrientes de pensamiento y de todas las preferencias sexuales.”

“Quiero pasar a la historia como un buen Presidente de México. Deseo con toda mi alma poner en alto la grandeza de nuestra patria, ayudar a construir una sociedad mejor y conseguir la dicha y la felicidad de todos los mexicanos.”

Mientras el candidato de la coalición izquierdista discursaba, algunas personas gritaban hasta fallarles la voz, otros lloraban de la emoción o tal vez de ver algo que pensaron nunca llegaría, aplaudían, se mantenían callados o dubitativos, pero todos, todos atentos a las palabras de alguien que no solo podría reimpulsar la transformación de un país en múltiples aspectos, sino contribuir  a frenar el avance de la ola neoliberal que azota a los gobiernos latinoamericanos.

La esperanza de México…


Andrés Manuel López Obrador celebró frente a miles de mexicanos en el Zócalo. Foto: Héctor Guerrero/El País.

Andrés Manuel ya casi se marcha, después de que un cañonazo de confeti llenara el escenario de papeles volando, pero también se queda allí. Se queda retumbando en las mentes de mexicanos y mexicanas como la joven Tamara, que confía en que ahora tendrá la oportunidad de entrar a la Universidad, o Jorge de 54 años, cuya limitación física no le permite trabajar y espera una ayuda del gobierno, o de aquella chica de lentes que agitaba su bandera mexicana, o del pequeño Javi, que sin entender bien lo que sucede, muestra en su rostro aquella inocente sonrisa, conforme con el sentir de que las cosas van a mejorar.

Hoy los mexicanos comienzan un nuevo período y la alegría desbordada en las calles es reflejo de ello. Gritos y coros unidos, abrazos, caravanas de autos que pitan sin cesar y hacen escándalos en una ciudad casi desvelada. Choferes que paran para adelantar en sus coches a desconocidos que caminan por la calle, alguien que te brinda un refresco;  y hasta aquellos niños que desde su ventana gritan viva AMLO cuando al pasar la gente.

Se siente en México la unidad que México necesita, la que tuvo en los días más duros de sus luchas, la que tuvo durante el sismo de hace unos meses, la que tuvo al concretar una de las elecciones más exitosas de su historia…

En ella Andrés Manuel López Obrador, prometió ser la esperanza del país, el reto ahora es que los ciudadanos trabajen por lograrla y que AMLO pueda cumplir su promesa…

Él dijo: “No les voy a fallar”.


Banderas de Morena y mexicanas se fundieron en la celebración de López Obrador. Foto: Gladys Serrano/El País.


Personas de todas las edades acudieron a celebrar el triunfo anunciado de Andrés Manuel López Obrador. Foto: Gladys Serrano/El País.


Una mujer se toma una fotografía con una persona que porta una máscara de Obrador. Foto: Gladys Serrano/El País


La celebración fue multitudinaria y las paredes de los palacios se pintaron de morado. Foto: Héctor Guerrero/El País.


La victoria supone un tsunami político. Según los primeros resultados, Morena, el partido de López Obrador, gobernaría también la Ciudad de México y se haría con el poder en varias gobernaciones. Foto. Héctor Guerrero/El País.


Si hace 18 años el país decidió poner fin a la hegemonía del PRI después de 70 años, ahora exige una transición, un cambio de régimen tras dos décadas de alternancia entre los partidos tradicionales. Foto: Alexandre Meneghini/El País


Una postal del Zócalo de la Ciudad de México en la que miles de simpatizantes esperan al proclamado presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Foto: Héctor Guerrero/El País.


Un padre carga a su hija en brazos durante la celebración de López Obrador en el Zócalo. Foto: Gladys Serrano/El País.

Perspectiva Ciudadana