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Alastair Beach
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Jueves, 24 de Noviembre de 2011
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Una multitud continuaba esta noche en la plaza Tahrir de El Cairo, tras el quinto día de violencia y represión que causó al menos ocho muertos, mientras el candidato presidencial Mohamed El Baradei denunció que “hay en curso una masacre”, porque las fuerzas del orden usan “gases lacrimógenos con agente nervioso y munición real”. Los manifestantes rechazaban las concesiones políticas del Consejo Militar y una ola de violencia sangrienta cubría las calles convulsionadas del país. Los voluntarios en El Cairo corrían a entregar los suministros médicos a una ola constante de manifestantes heridos, utilizando Twitter para coordinar el flujo de equipos quirúrgicos y antibióticos a los varios hospitales improvisados en la plaza Tahrir.

Los generales que gobiernan Egipto, quienes tomaran el poder después de la caída de Hosni Mubarak, en febrero, también se enfrentaban anoche a una creciente presión internacional. La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, denunció ayer el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes y se pronunció a favor de una rápida investigación “imparcial e independiente”. Pillay exhortó a las autoridades egipcias “a poner fin al uso claramente excesivo de la fuerza contra los manifestantes en la plaza Tahrir y en el resto del país”, mientras Alemania pedía una rápida transferencia del poder a un gobierno civil.

El gran imán de Al Azhar, Ahmed Mohamed el Tayeb, la mayor autoridad de los sunnitas, pidió que la policía deje de “disparar sobre el pecho de los egipcios” y que las dos partes detengan la violencia. Por la red social Twitter se pidieron máscaras antigás, medicinas y tubos de oxígeno para proveer a los improvisados hospitales de campaña instalados en la gran plaza.

A pesar de la crisis reinante, que un grupo de derechos humanos dijo que hasta ahora se había cobrado 38 vidas, un confidente cercano del Consejo Militar le dijo a The Independent que las elecciones programadas para el lunes definitivamente se llevarían a cabo. “Las elecciones se harán a tiempo”, dijo el ex general Sameh Seif al Yazal, que está en contacto diario con miembros del consejo.

Los manifestantes han rechazado una serie de concesiones del mariscal Hussein Tantawi, que el martes dio un discurso televisado prometiendo una elección presidencial para julio. Las declaraciones previas de los militares sugieren que las elección podrían tener lugar en 2013.

El eco de los disparos continuaba reverberando alrededor del centro de las arruinadas calles de El Cairo ayer. Los activistas, ocultándose en un destrozado café, corrieron resoplando hacia el baño después de que la policía tratara de sacarlos con una lata de gas lacrimógeno. A escasos cincuenta metros subía un humo gris del tercer piso de un bloque de departamentos que se incendiaba, a pocos metros del muy custodiado Ministerio del Interior. También hubo serios choques en otras ciudades como Alejandría y Assiut. En El Cairo, al menos cuatro personas murieron en enfrentamientos registrados cerca del Ministerio del Interior por intoxicación de gases lacrimógenos, dijeron fuentes del Ministerio de Salud.

Otros cuatro civiles murieron en el resto del país. Uno de ellos, un bebé de nueve meses, en la ciudad de Tanta, en el delta del Nilo, tras respirar gas lacrimógeno disparado por las fuerzas del orden durante una manifestación. Las fuentes precisaron que el bebé estaba en brazos de su madre, que se hallaba caminando cerca de la zona de la prefectura, donde se registraron los incidentes.

Los manifestantes dijeron que querían una transferencia inmediata a un gobierno civil, abandonando el Consejo Militar a favor de un gobierno interino. El mariscal Tantawi ha dicho que su gobierno considerará un referéndum sobre la propuesta, aunque algunos activistas dicen que esto es sólo un ardid para fomentar la división.

“Están repitiendo las viejas tácticas de Hosni Mubarak, pero con un giro –dijo Mohamad el Gamma, del partido liberal Al Adl–. Quieren el referéndum para que los Hermanos Musulmanes puedan movilizarse e ir a las elecciones.”

Los Hermanos Musulmanes (se espera que su ala política sea el gran triunfador en las próximas elecciones parlamentarias) no aprobaron las recientes protestas. Un gobierno interino panpolítico podría alterar sus planes. Los generales de Egipto tienen ahora la espalda contra la pared. Si ceden a las demandas de los manifestantes, se enfrentan a quedar en los márgenes políticos; pero al seguir juntando los talones, se arriesgan a la ira de las calles.

Perspectiva Ciudadana